Dionisio Benito entrevistó el pasado día 28 de agosto de 2018 a Enrique Díez de Baldeón Carrasco, Licenciado en Criminología, Vicepresidente de la Asociación de Criminólogos de Extremadura (CRIMEX) y funcionario de prisiones.

La AVC-KEE entrevistó el día 28 de agosto de 2018 a Enrique Díez de Baldeón Carrasco, Licenciado en Criminología, Vicepresidente de la Asociación de Criminólogos de Extremadura (CRIMEX) y funcionario de prisiones. 
 

                                                              Entrevista íntegra (pincha aquí)

Algunos extractos de la entrevista:

“CRIMEX, se funda en los albores de la criminología en Extremadura, por los miembros de la primera promoción de titulados en los estudios de Criminología, impartidos en el Instituto Extremeño de Criminología, perteneciente al Colegio de Abogados de Badajoz, en el marco del Convenio firmado con el Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología de Sevilla”,

“…Tenemos un Plan de Formación y Prevención CRIMEX, que bajo mi responsabilidad atiende desde hace 16 años las demandas y peticiones de apoyo, tanto de Colegios e Institutos de toda la Comunidad Autónoma Extremeña, como de entidades públicas y privadas que demandan nuestra colaboración. Tratamos temas como las drogas, el acoso escolar, el ciberacoso, el fracaso escolar, los hábitos de vida saludables, la mediación, las técnicas de resolución pacífica de conflictos, las relaciones entre padres y profesores, la equidad de género, el derecho animal…”.

-“…D. Antonio Beristain, con su extraordinaria lucidez, tenía muy claro que un país avanzado y un estado de derecho como el nuestro, necesita profesionales que desvelen nuevas vertientes del régimen y tratamiento penitenciario, que iluminen el camino de la reinserción social para habilitar a los internos a proyectos de vida y de futuro integrados, una vez que cumplan sus condenas…”.

-“La inclusión de los criminólogos en las prisiones no sólo es una asignatura pendiente del Gobierno y la Administración Penitenciaria, sino que a la vista del estado actual de los Centros Penitenciarios, se antoja imprescindible”.

-“Hoy, las cárceles se asemejan cada día más a verdaderos hospitales psiquiátricos, sometidos diariamente a tsunamis de medicación, compuesta por ansiolíticos, antidepresivos, benzodiazepinas, antipsicóticos…etc. A la vista de esta situación, creo sin lugar a dudas, que el criminólogo aportaría soluciones factibles, fiables y reales…”.

“Afirmar “que las cárceles crean criminales” es un topicazo rotundamente falso y carente de todo fundamento empírico. Una cosa es reconocer que en la mayoría de los casos no alcanzan su finalidad constitucional y por tanto no logran la reeducación y la resocialización del condenado y otra muy distinta, es que “creen criminales…”

“Tenemos el ejemplo de muchos países desarrollados que potencian y avalan la figura del criminólogo en una sociedad globalizada que así lo demanda, como un pilar básico en el ámbito penitenciario y en muchos otros campos como la mediación, la justicia restaurativa y reparadora, la victimología y la atención a las víctimas de conductas infractoras…”.

“A partir del reconocimiento de que las prisiones europeas son cantera de islamistas y por tanto entornos de captación yihadista, conviene señalar que el problema del proselitismo, la radicalización y el extremismo yihadista en el medio penitenciario, es por si mismo, un factor de riesgo y un efecto colateral añadido a la estancia en prisión de internos musulmanes condenados tanto por delitos comunes como por actos de terrorismo…”.

“…Desde 2011, el mayor factor de riesgo, lo constituyen una cincuentena de los denominados “captadores”, que han atraído o han puesto en riesgo de radicalización a un centenar de reclusos musulmanes que han ido ingresando en diversos centros penitenciarios por delitos menores, y que de alguna manera han mostrado síntomas de extremismo religioso y/o signos de radicalización…”.

“…El ya citado Modelo de Prevención Europeo, deben seguir aplicándose sin tregua, investigando e identificando las células de captación de las organizaciones terroristas, en mezquitas, prisiones, negocios, y demás lugares de captación. Interviniendo sus fuentes de ingresos, apoyo logístico y económico. Desmantelando su aparato propagandístico y el uso de las TIC (Internet y demás tecnologías de la información y la comunicación)…”.